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Afiche de la Campaña del Partido ARENA a las elecciones presidenciales de El Salvador en 2009. El candidato Rodrigo Avila tuvo que cargar con el desgaste de un partido con 20 años en el poder. Sus adversarios del FMLN encarnaron desde el comienzo el cambio en un país en donde las necesidades y la desesperanza embargaban a gran parte de la población. La estrategia de ARENA, entonces, fue la del miedo, para ello desarrolló cuatro temáticas a través de sus spot: la primera era la de difundir que Mauricio Funes un títere de fuerzas radicales del FMLN o de un Hugo Chávez que pensaba tomarse El Salvador en su estrategia continental. La segunda hacia relación al hecho que Mauricio Funes era un mentiroso. En desarrollo de esta estrategia copiaron una pieza del Partido Popular en donde una mujer decepcionada habla del hombre que la ha engañado y al final se entiende que era Zapatero o en este caso Funes. En este sentido también están los spot del supuesto engaño padecido por el pueblo nicaragüense con el petróleo Venezolano. La tercera temática del miedo fueron aquellas piezas que afirmaban que el FMLN, las FARC y el Chavismo son la misma cosa. Y la cuarta y última hacia relación con la afirmación de que el FMLN estaba dividido, que había una guerra silenciosa entre Mauricio Funes y la cúpula radical del FMLN. Esta última estrategia buscaba debilitar el apoyo de la base militante y dividirla o quitarle fervor. Al final de la contienda los spot de ARENA buscaban asustar como fuera y los del FMLN tranquilizar a toda costa. El slogan principal de campaña era “Vota con Sabiduría”, que es un mensaje que sirve para todos pues el FMLN no perdió oportunidad para decir que votar por sabiduría era votar por Funes. No era un mensaje muy contundente, pues el desgaste de 20 años en el poder de ARENA hacia pensar que no era muy sabio votar por ellos. La contienda, finalmente, fue ganada por Mauricio Funes que obtuvo el 51.32% de los votos y Rodrigo Ávila el 48.68%. La campaña de ARENA debió haber sido de tono positivo, dirigida, estratégicamente a posicionarse en el cambio, aún, dentro del continuismo, tal y como lo hizo durante más de 70 años el PRI en México.